jueves, 11 de septiembre de 2014

La historieta de El Santo



Primera caída: Septiembre 3 de 1952
La leyenda de El Santo, tanto en la historieta como en el cine, siempre nos habla de que este personaje surge desde épocas remotas –algunas datan desde la Colonia, donde los espadachines y las bellas doncellas eran los protagonistas principales–.

¿Ustedes sabían, estimados lectores de RÉCORD, que El Santo fue asesinado en aquella exitosa historieta de José Guadalupe Cruz, en su primer número, publicado el miércoles 3 de septiembre de 1952?

Aquí, la historia de cómo inició la leyenda apasionante del legendario personaje conocido como Santo, El Enmascarado de Plata. ¿Dónde nació? ¿Cómo era? ¿De dónde venía? Nadie pudo contestar jamás esas preguntas.

Apareció un día sin saber de qué parte procedía. Una sola cosa era evidente y conocida de todos: su bondad y cariño por los débiles y desamparados.

Según nos cuenta José G. Cruz, ¡el barrio entero de Santa Cruz lo adoraba y lo había convertido en un ídolo! Dondequiera que hubiera una persona en apuros, siempre aparecía el misterioso personaje para ayudarlo y después de realizar una buena acción desaparecer misteriosamente.

Los maleantes no entendían cómo ‘Santo’ se enteraba de sus fechorías, incluso le tendían trampas para acabar con él.

Una noche de enero, un grupo de asaltantes entró en la casa de un rico prestamista de nombre Samuel de la Torre, que no pudo hacer nada para evitar el atraco, mientras que su esposa era presa de un ataque de nervios.

De pronto apareció Santo y sus poderosos puños hicieron estragos en los rostros de los facinerosos; algunos lograron escapar y otros quedaron inconscientes en el suelo, El Enmascarado de Plata los había derrotado.

La esposa del prestamista cayó desmayada y el enmascarado se acercó a ella para auxiliarla, mientras que uno de los ladrones que estaba tendido en el suelo, se incorporó lentamente sacando
una pistola de entre sus ropas y disparó, hiriendo en el pecho cobardemente a Santo.

Segunda caída: La muerte
Aun herido, el enmascarado logró levantar a su agresor lanzándolo por una ventana a la calle.
Después, habló con el prestamista, convenciéndolo para que ya no despojara de su dinero a la gente
necesitada y se volviera más humano, le pidió que dejara de ser ávaro y que ayudara a la gente.
Don Samuel reconoció que había recibido una lección y de pronto Santo desapareció.

La sangre siguió emanando de su pecho en abundancia, corrió velozmente por los sombríos y tortuosos callejones del barrio y de pronto cayó al suelo sin fuerzas por la enorme hemorragia.
Arrastrándose, el enmascarado avanzó con difi cultad por las callejuelas lodosas.

Los segundos parecían horas y el hombre jadeaba, un sudor frío y viscoso brillaba en su cuerpo y al fin, tras un titánico esfuerzo, llegó a su guarida.
Empujó la puerta y entró. Al fondo, en una cama dormía un niño y logró llegar hasta él con enorme esfuerzo dejándose caer sobre la cama.

El niño se despertó y vio a su padre herido, las lágrimas brotaban de sus ojos mientras se escuchaba la grave y sentenciosa voz de su padre que le decía: “¡Tú eres un hombre y debes aceptar los golpes de la adversidad con entereza y valor! Siento tener que dejarte y antes de morir tienes que prometerme que continuarás la tradición que yo he implantado ante los ojos del mundo.

“¡El Santo no debe morir jamás, tú continuarás siendo El Enmascarado de Plata! Pronto dejarás de ser un niño y te convertirás en todo un hombre, lucharás sin descanso contra el crimen, el abuso y la piratería. Los débiles, pobres y desamparados deben ver en ti a su paladín y defensor”.
Y haciendo un último esfuerzo, El Enmascarado de Plata se incorporó para abrazar al chiquillo depositando un beso en su frente para después morir en sus brazos.

Tercera caída: El nuevo Santo
Ésta es la verdadera historia de Santo, El Enmascarado de Plata.
Solamente su hijo conoció la verdad de aquel hombre extraordinario que dio su vida por servir
a las causas nobles, a la justicia y al bien.

Y fue así que 15 años después, se habían casi olvidado del Enmascarado de Plata, alguno que otro recordaba al misterioso personaje y hablaba con entusiasmo de sus legendarias hazañas, pero nadie o muy pocos realmente las creía en el barrio de Santa Cruz.

Cierto día, en un turbio y sombrío recinto del hampa en donde varios hombres que rodeaban una mesa jugaban a las cartas, un joven que había estado perdiendo consecutivamente juego tras juego, protestó al comprobar que lo estaban estafando, la discusión fue subiendo de tono y se convirtió
en riña.

De pronto, al apagarse la luz, todo quedó en penumbras y algo como un meteoro irrumpió en el lugar repartiendo temibles y certeros puñetazos entre los hombres que golpeaban al joven.
Al volver la luz, los malhechores descubrieron que se estaban golpeando entre ellos mismos,
pues el joven había desaparecido al ser rescatado por Santo quien, a cambio de haberlo salvado, le pidió que dejara el juego y pensara más en su familia a quien el enmascarado conocía muy bien.
El joven le prometió cambiar, mientras que Santo, de un salto prodigioso, se lanzó al vacío.
El agradecido muchacho lo miró conmovido y con gran admiración.

Momentos después, El Enmascarado de Plata se perdió entre las densas sombras de la noche para continuar su labor de bienhechor y así cumplir la promesa que le había hecho antes de morir a su padre Santo, El Enmascarado de Plata.

De esto han pasado ya casi 60 años, 10 menos que el debut de El Santo, que fuera el 26 de julio de
1942, y es por esto que a partir de mañana emprenderemos una larga cadena de celebraciones en torno a estos importantes aniversarios a los cuales también me uniré para celebrar mis 30 años de carrera profesional, inaugurando una exposición que no deben perderse donde podrán ver una de las primeras máscaras de mi padre, así como la última que usara en su despedida, el 12 de
septiembre de 1984.

Esto, entre muchas otras piezas muy valiosas, y mientras no tengamos el museo propio, iremos mostrando en los diferentes espacios que tan generosamente nos abren no sólo en la República Mexicana, sino en cualquier parte del mundo, porque El Santo ya forma parte de la historia popular de nuestro país.
Y así inició esta leyenda.

Gracias, José Guadalupe Cruz, con tu enorme talento y visión hiciste surgir, inspirado en El Santo, a El Enmascarado de Plata, un superhéroe de carne y hueso orgullosamente mexicano.
Los héroes pueden morir, las leyendas son eternas ®.

Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.

By El hijo del Santo

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