martes, 21 de octubre de 2014

El Santo nunca se quitó la máscara



Primera caída: En ‘Hoy Mismo’, ante Guillermo Ochoa.
Estimados amigos de RÉCORD, hoy voy a tocar un tema sobre el cual ya había hablado y que fue publicado aquí el 8 de abril de 2010, pero muchos amigos insisten en conocer más ampliamente.

Santo ‘El Enmascarado de Plata’, desde su debut el 26 de julio de 1942, logró que el público creara a su alrededor una y mil historias, convirtiéndolo al paso de los años en una leyenda viviente repleta de mitos entre los cuales está aquel que decía que cuando El Santo diera a conocer su rostro moriría. De ser cierto, mi padre hubiera muerto en agosto de 1982, cuando mostró por vez primera parte de su rostro en la televisión mexicana. Cabe aclarar que nunca se quitó la máscara, únicamente se la levantó, acto muy diferente. No es lo mismo que una mujer se levante la falda y muestre su diminuta tanga a que se quite la falda y se quede expuesta ante todo el mundo. Ésta es la verdadera historia: La primera vez que mi padre levantó su máscara hasta la altura de los ojos fue en 1982, en el programa matutino ‘Hoy Mismo’, conducido por el excelente y exitoso periodista Guillermo Ochoa.

En esa ocasión, mi padre estaba anunciando las tres funciones de despedida y retiro profesional de los cuadriláteros y en una de ellas expondría la máscara.

Durante la entrevista, Guillermo Ochoa cuestionó a mi padre sobre su futuro en caso de perder la incógnita y mi padre respondió rotundamente que si lograba conservarla, se la llevaría hasta la tumba. Entonces, sin que nadie se lo pidiera, y para demostrar que no estaba viejo, acabado y mucho menos lleno de cicatrices en el rostro como mucha gente afirmaba, hizo algo que a propios y extraños nos dejó boquiabiertos: decidió mostrar por escasos tres segundos su rostro ante las cámaras de televisión, acción que Memo Ochoa festejó mencionando que, por respeto a El Santo, jamás congelaría la imagen, –mi padre ni siquiera había pensado en esa posibilidad o no lo habría hecho– y que si su rostro iba a ser conocido por el público, tendría que ser perdiendo la máscara sobre el ring. Finalmente, se dieron un fraternal abrazo y hasta ahí las noticias.

Segunda caída: ‘En Vivo’, ante Ricardo Rocha.
La segunda vez que mi papá se levantó la máscara, manejando el mismo argumento de que no era un hombre acabado ni ésa la razón de su retiro, fue en un programa nocturno conducido por el reconocido periodista Ricardo Rocha, ‘En Vivo’, en 1983. Ricardo Rocha nos entrevistó a los dos, ya que, además, mi padre me estaba presentando públicamente como su sucesor. Así que por esa razón yo estuve presente ese día.

Nuestro anfitrión no daba crédito a lo que estaba viendo y aplaudió el gesto de confianza que tuvo El Santo al mostrar nuevamente, sólo por breves segundos, parte de su rostro ante las cámaras de su programa. Rocha no repitió la imagen y mucho menos la congeló, logrando que mi padre se sintiera satisfecho y agradecido con él.

Tercera caída: En ‘Contrapunto’, ante Jacobo Zabludovsky.
Fue a finales de enero de 1984, en el programa ‘Contrapunto’, donde participaron El Santo, Blue Demon, Mocho Cota y Wolf Rubinski, acompañados por el periodista Efraín Cadena y el detractor luchístico Eduardo Moreno Laparade y, como conductor, el licenciado Zabludovsky. El polémico tema era ‘La lucha libre: circo, maroma, teatro o deporte’.

Fue en el último de estos programas, dos años después, cuando mi padre se levantó la máscara por tercera vez, pero jamás se la quitó. Wolf Rubinski mencionó que El Santo tenía cara de académico y que por tal razón sus compañeros le llamaban ‘El Profesor’ (otro mito), pues la verdadera razón por la que a mi padre le llamaban así, era por su larga y brillante trayectoria luchística, pero sobre todo por el cariño y respeto que sentía su gremio hacia él.

Hasta ese momento, este hecho no había tenido ninguna consecuencia –tal y como había sucedido con Guillermo Ochoa y Ricardo Rocha–, gracias a que ambos habían mostrado su ética y profesionalismo al abstenerse de congelar la imagen, pues sabían el enorme daño que le podrían causar y, sobre todo, no lo hicieron por respeto hacia él, porque había actuado de buena fe y sin pensar en que se atreverían a exponerlo de esa manera.

Sin embargo, Jacobo Zabludovsky no pensaba igual que sus colegas y como dicen por ahí, ¡enseñó el cobre! Mostró no sólo parte del rostro de El Santo, también mostró la poca ética profesional y su mucha voracidad al anunciar como una “exclusiva” en los titulares del noticiario ‘24 Horas’: “¡El Santo se quitó la máscara y hoy daremos a conocer su rostro!” –para empezar no era exclusiva–. Lo hizo sin la autorización de mi padre y sin medir las consecuencias que esto pudiera ocasionarle al dejar la imagen congelada después de haber anunciado ‘con bombo y platillos’ la noticia para así acaparar la atención en su programa, cosa que no necesitaba hacer, rating no le hacía falta, ya que su programa no tenía ninguna competencia y era la única opción a esa hora. Esa noche, mi papá se sintió profundamente decepcionado y a la vez muy enojado cuando vio aparecer su rostro congelado por casi un minuto en la pantalla, por tal razón se comunicó inmediatamente vía telefónica al noticiario y pidió que su llamada saliera al aire para aclarar que ¡él nunca se había quitado la máscara!

Pero un viejo lobo de mar, como lo es Zabludovsky, colocó las palabras de El Santo en la basura, al dar poca importancia a su reclamo saliéndose astutamente por la tangente; sólo nosotros, su familia, supimos del dolor y coraje que le causó este hecho del cual no se repuso. Les aseguro que se arrepintió los pocos días que le quedaron de vida.

Este hecho lo destrozó moralmente y ‘casualmente’ murió una semana después, el domingo 5 de febrero. No conforme con el daño ya hecho, don Jacobo dio la gran noticia el lunes 6 en ‘24 Horas’: “¡El Santo presintió su muerte y, por ello, se quitó la máscara en exclusiva para el programa ‘Contrapunto’!”.

Tal vez fue una necesidad interna de mi padre que el público conociera al hombre que portó por tantos años la máscara, tal vez fue muy ingenuo de su parte, no lo sé. Como dice mi estimado Nino Canún… ¿Y usted qué opina? Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.

By El hijo del Santo

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