viernes, 30 de marzo de 2018

Hoy es Viernes Santo







De ninguna manera me refiero a los memes, sino a la forma en que yo viví de niño este día tan importante para los católicos





¡No! No me refiero a los cientos de memes que recibo en redes sociales año tras año en estos días santos. Me refiero al día de hoy, a este importante día que es "Viernes Santo"
Cuando era niño, recuerdo con agrado que siempre pasábamos Semana Santa en nuestra casa de Tulyehualco. Nos reuníamos toda la familia y algunos invitados para disfrutar de la tranquilidad de nuestro hogar, en donde nadábamos, tomábamos sol, jugábamos frontón y también  ping pong.
Mi hermosa mamá preparaba bacalao, romeritos, arroz blanco, ceviche de pescado y coctel de camarones, entre otros platillos preferidos de mi padre. Él se encargaba de preparar unas suculentas charolas repletas de jícama, pepinos, naranjas y zanahorias bañadas en limón, sal y chile piquín. 
Era una fiesta de cuatro días consecutivos, pero sin duda el día más esperado por mí era el Viernes Santo o Viernes de Crucifixión. La razón era porque aproximadamente a las 2 de la tarde pasaban frente a mi casa los primeros soldados ataviados con cascos romanos, capas y armados con espadas y lanzas, algunos montados en enormes caballos, que con sus patas levantaban enormes nubes de polvo. 
Detrás de ellos, una multitud de mujeres, hombres y niños caminaban lentamente llevando en sus manos hojas de palmas. Pero lo más impactante para mí era ver la llegada de Jesús de Nazaret, que caminaba descalzo llevando sobre su hombro una enorme Cruz de madera, que arrastraba hasta llegar a una pequeña colina en donde era crucificado.
Mi mamá siempre me explicaba el significado y la importancia de estas fechas en que se recuerda la pasión y muerte de Cristo. Mi padre también lo disfrutaba a la distancia y nos decía con mucha seguridad:
“¡Créanme que aproximadamente a las 3 de la tarde, cuando la cruz esté levantada y el hombre que interpreta el papel de Jesús mire al cielo, se nublará el cielo  y empezará  un fuerte ventarrón, acompañado por una intensa lluvia!”.
¿Y saben que?  Sí sucedía. Así que prepárense porque hoy, poco después de las tres de la tarde, se sentirá esa ráfaga de viento, como sucede cada año. 
Estimados lectores de El Gráfico, les mandó un fuerte abrazo y espero que estén disfrutando estos días Santos y regresen con bien a sus hogares.
Nos leemos la próxima semana, para que hablemos sin máscaras.
El Hijo del Santo

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