viernes, 26 de enero de 2018

Sigue la fiesta

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Con motivo de su centenario, El Santo será el primer luchador en recibir el “Premio al Mérito Deportivo”, de la Conade






Hablar de El Santo, es hablar de la gran historia del gladiador enmascarado más importante de la lucha libre nacional e internacional. 
También es hacer referencia  al luchador más taquillero, enigmático, idolatrado y querido que ha existido en nuestro país.
No hay nadie como Santo, ¡El Enmascarado de Plata! Y créanme que no estoy exagerando. Y no hablo así de él porque tuve la gran bendición de ser su hijo. ¡No! Realmente no hay una persona, al menos en los países de habla hispana, que no sepan quién fue El Santo y si no son aficionados a la lucha libre, al menos han visto alguna vez una de sus películas.
Por ejemplo, en Japón es un luchador muy admirado. A pesar de que mi padre jamás pisó la 'Tierra del Sol Naciente'. El Santo es respetado como una leyenda, dentro del deporte y el espectáculo en México. 
Fue tal su éxito que se convirtió en el luchador más popular de México, con un sin número de triunfos. Pese a ser rudo, era admirado y querido por la gente. 
El Santo fue de esos seres humanos que igual que Charles Chaplin, Cantinflas, Bruce Lee, Pelé, Pedro Infante o Elvis Presley, por mencionar algunos ídolos, son elegidos por Dios. Estos personajes tienen historias de vida similares a la de cualquier ser humano, pero en ellos hay un modesto antes y un importante después.
Por eso y por mucho más, hoy les comparto que El Santo sigue de fiesta y que próximamente será homenajeado al recibir un reconocimiento que solo reciben los grandes deportistas de nuestro país, porque el Enmascarado de Plata será el primer luchador profesional en recibir el “Premio al Mérito Deportivo” dentro de la entrega anual del Premio Nacional del Deporte. Esto es gracias a su impecable trayectoria deportiva. Y  para mí será un gusto enorme recibirlo en su nombre y de manos del Presidente de nuestro país, Enrique Peña Nieto. 
Cien años se dicen fácil y puedo decirles que mi padre llevó una vida de mucho sacrificio; fue un hombre humilde, trabajador, responsable, tenaz, soportó críticas y a pesar de todo siempre se mantuvo firme; tuvo que defenderse en juzgados, arriba del ring y en el cine, ya que sus películas fueron muy criticadas.  Y aunque no vivió para escuchar que su cinematografía se considera en Europa como cine de culto, seguramente desde donde él esté debe sentirse orgulloso de que el género cinematográfico del Cine de Luchadores trascendió en nuestro país y en muchos más países de todo el mundo.
El Santo fue, es y seguirá siendo una verdadera leyenda, un personaje exitoso y lo es gracias a sus películas, a sus triunfos en el ring y su leyenda, que está rodeada de historias y mitos.
“Los hombres pueden morir, las Leyendas son eternas”.
Nos leemos la próxima semana, para que hablemos Sin Máscaras”
El Hijo del Santo

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