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domingo, 3 de febrero de 2019

JOSÉ G. CRUZ: EL HOMBRE QUE DESENMASCARÓ AL SANTO

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Cruz fue en gran parte el responsable de la leyenda del Enmascarado de Plata.

El 31 de enero de 1917, en Teocaltiche, Jalisco, nació José Guadalupe Cruz Díaz, mejor conocido como “el amo del arrabal”, uno de los creadores de cómics nacionales más importantes y prolíficos de todos los tiempos. Cruz fue un autor poco convencional, que se desempeñó como dibujante, escultor, pintor, fotógrafo, editor de historietas, actor de cine, guionista de cómics, películas y radioteatros, en los que también prestó su voz.

La vida de Cruz en provincia le ayudó a destacar en las revistas antológicas de la época, como Paquito y Pepín, donde sus argumentos con temas campiranos o de barriada (con todo y rumberas) le ganaron el favor del público. Por la carga de trabajo que tenía, incluyendo su participación en el cine de la época (donde colaboró con el polémico Juan Orol –de quien fue amigo a lo largo de toda su vida adulta– y el destacado cineasta Chano Urueta) Cruz comenzó a combinar sus dibujos con fotografías para tener listos sus cómics con menos tiempo de trabajo. Poco a poco fue disminuyendo la cantidad de dibujos en sus cómics, hasta prácticamente volverlos fotonovelas, siendo uno de los pioneros del género, incluso antes que los “fummetti” italianos.

“José G. Cruz es un profundo conocedor del hampa en México, tiene mucha experiencia de la ‘movida del barrio’, como la llama él y escribía unos argumentos preciosos”, indicó el cineasta Juan Orol, de acuerdo con Escritores del Cine Mexicano Sonoro de la UNAM.

José G. Cruz.

José G. Cruz, nombre con el que se volvió famoso, se independizó de las grandes editoriales de la época y en los años cincuenta, junto con Everardo Flores (fundador de la dinastía Flores, cuyos hijos y nietos son dueños de editoriales de revistas actuales), fundó su propio sello: Ediciones José G. Cruz. La editorial (ubicada en Polanco, entre las calles Homero y Arquímedes) se ganó millones de seguidores que semana con semana compraban sus historietas, casi todas guionizadas por el mismo Cruz, entre las que estaban Carta Brava, Juan Sin Miedo, Percal, Tango, Gracias Doctor, Ventarrón, El plebeyo, Tenebral, Adorable Espejismo, Adelita y las guerrillas, Encadenados, El Valiente, Remolino, Dancing, Revancha, Niebla, Duke As, Señora, y Sin Rumbo. Todas las historietas tenían argumentos sencillos dirigidos a las clases populares, donde las historias se desarrollaban mayoritariamente en barrios bajos o en pueblos típicos del interior de la república.

“En su perpetua urgencia de argumentos, Cruz no se detiene ante el saqueo. Adapta toda clase de cuentos, novelas y leyendas, y traslada a las viñetas varias películas de éxito”, así describen el trabajo del autor Juan Manuel Aurrecoechea y Armando Bartra en el libro indispensable de la historieta mexicana ‘Puros cuentos’”.

A pesar de que tuvo grandes y populares éxitos, el mayor hit de Cruz fue el cómic Santo, el Enmascarado de Plata (por cierto, Cruz fue el creador del famoso apodo del luchador, antes se le conocía como“Santo, El Atómico”) que comenzó a editarse en 1952, y en el que el luchador posaba para las fotos que aparecían en la historieta. A pesar de que el luchador ya era famoso, el cómics le brindó una popularidad nacional impresionante, volviéndolo muy conocido en todos los rincones del país y convirtiéndolo en el primer héroe del pancracio con una historieta propia. Algo que después imitarían otros luchadores, algunos de la mano del propio Cruz, como Black Shadow, Blue Demon, Tinieblas o El Cavernario Galíndo.

El primer número del cómic del Santo, el enmascarado de plata.
“Era un psicólogo nato, salía mucho de noche y observaba, sacaba sus historias de la gente que conocía. Mucho tiempo después, en los años sesenta, él se basaba más en libros y películas, hubo mucho cine que él absorbió para plasmarlo en las historietas, y ya en los sesenta veía también mucha televisión de Estados Unidos”, reveló Griselda Cruz, hija del José G. Cruz.

Las ventas del cómic del Santo eran impresionantes, y lo presentaban como un justiciero urbano. Además, cimentaron el mito que se formó alrededor de su figura. Curiosamente, en el primer número de la historia (ambientada en un punto indeterminado de los años treinta) vemos a un Santo primigenio, que vive una aventura en la que es herido de muerte por unos criminales, antes de perecer, logra llegar a su casa, donde se encuentra a su pequeño hijo. Con su último aliento, Santo le pide a su vástago que siga la tradición familiar de combatir el crimen. La historia da un salto a los años cincuenta, y vemos a un nuevo Santo que se enfrenta a los criminales que mataron a su padre, los derrota e inicia su leyenda. Con esto, el Santo se convierte en un “héroe legado”, al estilo del Fantasma o Azrael, que según su historia de ficción (y posteriormente en la vida real) sede la estafeta a otro miembro de su familia cuando su estado físico ya no es optimo.

El cómic contaba historias en las que los villanos eran gángsters, al más puro estilo del cine de Juan Orol, asesinos y ladrones citadinos. Por eso, cuando la historieta se volvió muy popular, los estudios de cine intentaron adaptar la esencia de sus aventuras gráficas en la pantalla de plata en las primeras películas de luchadores, inicialmente sin el Santo pero si con guiones de Cruz, que escribió el plot de El Enmascarado de Plata, una película protagonizada por el El Médico Asesino.

El viejo Santo sede su máscara en el primer número del cómic
El editor y escritor, probablemente influenciado por las modas de la época e intentando dar más variedad a los guiones de las historietas, poco a poco cambió el tipo de villanos de las aventuras del cómic del Santo, enfrentándolo con momias, vampiros, brujas, y demás seres sobrenaturales, e incluso algunos tan extraños como el Hijo de King Kong o personajes de soporte, como Bobby (un niño que lo acompañaba en sus aventuras) o Argo, un extraterrestre amigable. El cine siguió la tendencia y también comenzó a usar malévolos seres de ultratumba como las némesis del luchador.

“Él platicaba que, en su niñez, la gente de los Altos de Jalisco hablaba todas las noches de historias fantásticas, de muertos, de aparecidos, cosas que no existen (bueno, según yo), y que ésa fue su niñez, eso lo influenció mucho para después plasmarlo en todo lo que hizo”, señaló la hija del autor.

El éxito de la revista –que alcanzó a Centro y Sudamérica– se mantuvo por décadas, incluso publicándose dos veces por semana, hasta que en los años setenta, inesperadamente, Santo y José G. Cruz se enfrentaron en los tribunales. Supuestamente el conflicto inició cuando El Santo no pudo asistir a una sesión fotográfica para el cómic, por sus incontables compromisos de trabajo, Cruz lo sustituyó por un actor en mejor forma, algo que molestó enormemente al luchador, quien decidió llevar sus historietas a otra editorial. Al enterarse, Cruz se enfureció y le gritó al Santo: “Tú no te has dado cuenta de que el nombre soy yo, no tú, tú eres… ¡un mono con una máscara!”.

El conflicto llegó a las vías legales, donde Santo acusó a Cruz de abuso de confianza, y exigía más pago de regalías por el uso de su nombre, debido a que aseguraba que “recibía una miseria” por las historietas, o el fin de la publicación, alegando que el nombre “Santo” le pertenecía. Cruz, por su parte, exigía que se le reconociera como el creador del personaje, al que dotó de una personalidad que no tenía el luchador hasta que apareció en sus cómic, y por tanto no pagar nada al luchador.
El nuevo Santo tenía un cuerpo mejor trabajado.

En realidad, Cruz tenía mucho de razón: Santo antes de llegar al mundo del cómic, era un rudo sin demasiada técnica, eso sí, muy entregado en sus peleas, que no siempre alcanzaba las luchas estelares por su peso. Y su personalidad popular, incluyendo la del cine, se basó completamente en los guiones del editor de cómics, que lo mezcló con el cine fantástico, de terror, de superhéroes y de espías, amalgamando de manera exagerada todos esos subgéneros de cine de serie B en sus historias.
Durante el juicio, Santo se enteró que José G. Cruz tenía registrado su nombre y el título de la revista desde hace mucho tiempo, por eso pudo seguir publicando la revista con un nuevo Santo (el físicoculturista Héctor Pliego) y contrademandar al Santo, exigiendo el pago de la mitad de los ingresos de las películas del luchador. A lo largo de los conflictos legales, Santo logró que cerrarán durante algunos días la editorial de José G. Cruz, e incluso que encerrarán al editor dos días en la cárcel, en venganza el editor hizo lo que ningún otro villano (con excepción del villanísimo Jacobo Zabludovsky) logró: desenmascaró al Santo.

Cruz filtró una foto del Santo sin mascara y dio a conocer su nombre real (Rodolfo Guzmán Huerta) al popular periodista deportivo Antonio Ortiz Izquierdo de la revista sensacionalista, pero de gran tiraje, Vedetes y Deporte. Muchos diarios de la época, como el Diario de México, y el programa de televisión Operación Convivencia, se hicieron eco de la imagen y la reprodujeron, acabando con el misterio del enmascarado de plata, además de darle seguimiento al juicio.

El editor continuó lanzando semana a semana el cómic del Santo, lanzando reediciones de las viejas historias que público desde los años cincuenta, pero sustituyendo al Santo original por Héctor Pliego, a quien vistió con un nuevo uniforme: una mascara plateada con una “S” enmarcada con un círculo negro en la frente, un cinturón, un cuchillo, y le retiró las mallas, además de resaltar el fornido físico del ex-Míster México 1969.

En la década de los ochenta, por culpa de la crisis del papel que también acabó con la poderosa Editorial Novaro, Cruz dejó de publicar cómics, vendió los derechos de sus publicaciones a la familia Flores y se retiró a vivir sus últimos años a Beverly Hills, California, donde una de sus últimas frases antes de morir fue: “Creo que la amistad no vale nada”.


Cortesía: 
Historieta Mexicana y Sergio Hidalgo

lunes, 15 de octubre de 2018

El hombre detrás del Santo el enmascarado de Plata

Rodolfo Guzman en 1948. (especial)


El original contiene las firmas de René Cardona y José G. Cruz, (Especial)





El 22 de noviembre se festeja el 29 aniversario luctuoso de José G. Cruz, el polifacético artista jalisciense creador de los grandes mitos de la cultura popular mexicana del siglo XX http://www.milenio.com/politica/comunidad/el-hombre-detras-del-santo-el-enmascarado-de-plata

Este 22 de noviembre se cumplen 29 años del aniversario luctuoso de José G. Cruz (Teocaltiche, Jalisco, México; 31 de enero de 1917 - Los Ángeles, California, Estados Unidos; 22 de noviembre de 1989) uno de los prestigiosos pioneros del cómic y la fotonovela en México además de polifacético artista, director guionista y actor de películas como Carta Brava, Dancing y Espuelas de oro. 

Jaime Cobián, estudioso coleccionista de cómics, Jaime Aurelio Casillas, curador y Griselda Cruz, hija de José G. Cruz preparan ya un programa de actividades con lo cual iniciará la ruta hacia el homenaje que se le realizará en 2019 cuando se cumpla el 30 aniversario luctuoso. 

Como preámbulo de los festejos Griselda Cruz compartió a MILENIO JALISCO copias de los documentos originales con los que se comprueba que los derechos de Santo El Enmascarado de Plata pertenecieron al también creador de Adelita y las guerrillas, la primera heroína de América Latina y cientos de historias y personajes que marcaron la cultura popular del México del siglo XX. Expertos como Cobián consideran que en 1970 la industria original del cómic que reinó desde los años 30 sufrió un declive importante, una industria que con creadores como José G. Cruz fue capaz de competir con su homónima estadounidense. 

Griselda Cruz, quien es poseedora de un gran acervo de la obra de su padre, compartió también una copia del documento original en el que José G. Cruz acuerda con su socio René Cardona delimitar la promoción del Santo El Enmascarado de Plata, mientras que Cruz sentencia que él se hará cargo de las revistas, le da plena libertad a Cardona para que él se ocupe de la elaboración de las películas. 

La primera publicidad de Santo El Enmascarado de Plata, el cómic, se publica por primera ocasión el 15 de julio de 1952, y el primer número como tal aparece el 3 de septiembre de 1952 para entonces José G. Cruz ya cuenta con una amplia trayectoria como empresario del espectáculo como caricaturista, cineasta y actor, con una empresa editorial propia naciente en la que Santo El enmascarado de Plata es una de las decenas de proyectos con los que pretende afianzarse y lo logra. Como se puede apreciar en la foto que data de 1948, la indumentaria que Rodolfo Guzmán, el Santo de carne y hueso usaba no se parece mucho al personaje diseñado por José G. Cruz, comentó Cobián. “Esto es importante porque hay muchos mitos al respecto, mi padre nunca fue socio de Rodolfo Guzmán, a él se le contrató como a un empleado más para que representara al héroe que creó mi padre”, destacó Griselda Cruz. 

Cobián explicó que “José G. Cruz siempre fue un hombre al que le interesó hacer héroes de carne y hueso. Adelita y las guerrillas, que es la predecesora del Santo el Enmascarado de Plata, se mostraba como alguien que viajaba de una ciudad a otra del país realizando las aventuras que se contaban en la historieta y que incluso hacía todo lo que puso a hacer al Santo posteriormente como pelear con monstruos, extraterrestres, contra el ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial e incluso en la historieta de Adelita y las guerrillas que ya gozaba de popularidad se hizo la presentación del primer Superman que llega a la industria de México”. 

“Llega un momento en la vida de mi padre que Rodolfo Guzmán y su representante quisieron incursionar haciendo su propio cómic y ser su competencia, entonces mi padre decidió contratar a otro modelo a lo que Guzmán respondió con una demanda que inició en 1968, un juicio que se prolongó hasta 1974. Mi padre ganó el juicio e incluso obligó al Santo quitarse la máscara. A raíz de la demanda, cambió los dibujos del cómic y agregó una S a la máscara. A mediados de los años 70 decidió vender su editorial, quemar todo y retirarse a Los Ángeles. Su vida fue novelesca era sumamente espléndido, lo que le valió amores y desamores a su alrededor” Griselda Cruz.

 http://www.milenio.com/politica/comunidad/el-hombre-detras-del-santo-el-enmascarado-de-plata

Cortesía: http://www.milenio.com  y ENRIQUE VÁZQUEZ

miércoles, 14 de febrero de 2018

Revaloran el trabajo gráfico de José G. Cruz




Éxito. Desde los años 30 y hasta principios de los 80 las historietas de Cruz dieron la vuelta a México e incluso se les conoce en Latinoamérica. (Foto: Mónika Neufeld)





Las figuras de los más icónicos cómics de José G. Cruz rodean ahora el palacio municipal de Guadalajara. Historietas pioneras en la industria que fueron parte del consumo cultural de México en tiempos precarios, ahora reivindican su importancia para conmemorar también a su creador, un orgullo jalisciense que ha caído en el olvido.
Después de presentarse una muestra conmemorativa el año pasado en el Museo de Artes Populares, a propósito de su centenario, los coordinadores de la Cohesión de Diversidades Para la Sustentabilidad AC (Codise) que busca exponer la importancia de la inclusión a la comunidad LGBTTTI+ en nuestra ciudad, inauguró con ayuda del ayuntamiento esta nueva exposición.
Curada por Jaime Aurelio Casillas Franco, coordinador de Codise, está conformada por la colección de Jaime Cobián Zamora, quien comenzó a interesarse en el tema hace años a partir de ciertos personajes claves de su autoría que abordaban las identidades lésbico gay y trans y que comunicó a la sociedad de entonces gracias a sus historietas y que hoy cuenta con cientos de ejemplares de colección que abordan diferentes épocas para documentar la importancia de este autor.
“La idea de esta curaduría era hacerla con un sentido más popular, los materiales que ya expusimos en el museo era muy delicado y lo que queríamos era que conectara otra vez con el pueblo”, dijo Casillas Franco en entrevista.
Esta muestra fue realizada para celebrar, en el aniversario de la ciudad, a uno de los personajes que, según los organizadores, es menos recordado y valorado entre los hijos no sólo de Jalisco, sino de Teocaltiche, de donde es originario. En el municipio no se encuentra ningún monumento en su honor y para esta exposición, dijo Cobián, se negaron a aportar un peso.
Desde Adelita y las guerrillas y hasta las múltiples aventuras de El Santo, pasando por varios personajes clave, incluso la presentación de Superman en México, de películas de fama internacional como Casablanca Cumbres borrascosas que vendieron a Cruz sus derechos para hacer adaptaciones a las historietas para aquellos que no podían ir al cine y de estrellas de la farándula por aquellos años formaron parte de los muchos ejemplares que se publicaban semanalmente y que se repartían a nivel nacional en aquellos años.
Desde los años 30 y hasta principios de los 80 las historietas de Cruz dieron la vuelta a México, hay registros de que en Jalisco incluso hubo quejas porque en la primer Biblioteca Pública se compraron cientos de ejemplares de sus tomos para que los niños fueran a leerlas y los periódicos vivieron una gran escasez de papel debido a la Segunda Guerra Mundial, que sin embargo no afectó a este sector. Aunque tiempo después sus cómics estarían poblados por los mensajes morales que el gobierno quería lanzar a la sociedad –como el del machismo y uno muy claro en contra del movimiento hippie–, Cruz, sin posicionamientos al respecto, contó muchas verdades, algunas incómodas, como una suerte de cronista accidental.
“Adelita se convierte en la primera heroína del mundo, antes incluso que la Mujer Maravilla, este personaje reivindicaba a las mujeres, llegó a ser tan importante que la historieta se vendía por todo Latinoamérica. Así como la dibujaba José G. Cruz era una mujer empoderada, que golpeaba, que cacheteaba, que lideraba y que vestía de manera diferente (enseñaba la pantorrilla y vestía provocadores escotes), se prohibió en muchas partes de Latinoamérica en que las mujeres no podían tener esas libertades”, explicó Cobián Zamora.
Adelita y las guerrillas es incluso el antecedente de El Santo, el enmascarado de plata que aunque estaba basado en el luchador, después, en el cómic, adquirió todos los atributos y valores de Adelita y lo convirtió en uno de los más importantes íconos de nuestro país.
La exposición de estas imágenes y de la información que las acompañan estará disponibles hasta finales de febrero.
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“Adelita se convierte en la primera heroína del mundo, antes incluso que la Mujer Maravilla, este personaje reivindicaba a las mujeres, llegó a ser tan importante que la historieta se vendía por todo Latinoamérica”
Jaime Aurelio Casillas Franco, curador
Cortesía: http://www.ntrguadalajara.com y Alejandra Carrillo

martes, 5 de diciembre de 2017

José G. Cruz dibujó a Superman...

En la exhibición se podrán apreciar las primeras páginas del Superhombre en México.







Como nos había comentado Hernando Gonzalez,  José G. Cruz dibujó a Superhombre (Superman), cuando salió aquí en México a finales de 1939, tardó más de un año en darse a conocer, pero no fue muy popular, la publicidad que hacía José G. Cruz contenía mujeres de las que caracterizaron su trabajo, un año después Adelita y Superman convivieron en un capítulo.

COLABORACION TOMADA DEL BUEN AMIGO cobian. y

sábado, 29 de julio de 2017

Personajes que quedan a la memoria de Jalisco y México








En Jalisco hay innumerables personajes que han contribuido de una forma u otra, tal es el caso del autor y editor de cómics en los años 50, José G. Cruz., de quien no se había generado ningún tipo de proyecto que reconociera sus aportaciones al combinar el dibujo y la fotografía conocido como fotomontaje, hasta que el curador Jaime Aurelio Casillas Franco, junto con el Museo de Artes Populares de Jalisco decidieran hacer en su memoria una exposición que exhibiera una historia continúa. 
Pero ¿por qué dar a conocer los nombres y los trabajos solo de algunos cuántos?, la realidad es que somos seres humanos y no se pueden abarcar todos los temas, tampoco contar con información fresca de la diversidad de personajes que tuvieron presencia en México y en otras partes del mundo. 
También tiene que ver los gustos propios, cada individuo se especializa o está familiarizado con temas relacionados al ámbito y contexto en el que se desarrolla; en el caso de los curadores o de Aurelio Casillas, quiso centrar su mirada en G. Cruz por su gran historial, que no ha sido valorizado y enaltecido como lo merece. 
En una charla que tuve con él hace un par de días, comentaba que el autor y editor de cómics era uno de los diseñadores más importantes de México, a tal grado que, cantantes y escritores mandaban hacer sus trabajos respectivos con él. 
Ese hombre era un estuche de monerías, también fue actor de radionovelas y de cine, además de argumentista y guionista. Aquí concuerdo con Jaime, porque sin duda, José Cruz fue un personajazo, de esos que vale pena esforzarse y dirigir la palabra con quien sea necesario para mostrar un trabajo de exposición en donde se conozca su historia, sus contribuciones y todo aquello que bajo su creatividad generaba, incluido el personaje del cómic “Santo, el Enmascarado de Plata”, mismo que forma parte de la cultura mexicana, del folclor de México. 
Por una y mil razones más, Jaime se empeñó en crear “De las Tiras Cómicas a José G. Cruz, Primer Centenario”, misma que puedes presenciar hasta el 30 de agosto en el Museo de Artes Populares de Jalisco.
Cortesía: http://www.cronicajalisco.com/ y Mariana Pèrez Marìnez
Dibujos de Josè G, Cruz, cortesía: Rubén Eduardo Soto Díaz

lunes, 17 de julio de 2017

Celebran centenario de José G. Cruz

Talentos. El originario de Teocaltiche, Jalisco, era dibujante, pintor, diseñador y guionista y todas sus facetas las desarrolló con calidad. (Foto: Jorge Alberto Mendoza)





La imagen de El Santo, el Enmascarado de Plata no hubiera tenido la importancia que tiene hoy en la cultura popular mexicana de no haber sido dibujada por José G. Cruz en una historieta que cobró gran fama nacional, en el auge de este género en el país en la década de los 30. El nacido en Teocaltiche, Jalisco, en 1917, dibujó las aventuras del héroe mexicano, luchador enmascarado, pero además hizo carteles publicitarios, ilustró también historietas como Adelitay la Guerrilla, la primera heroína mexicana, y realizó guiones y argumentos para un gran número de películas de la Época de Oro del cine Mexicano.

En parte por el auge de la televisión, o por la desmemoria, la figura de José G. Cruz fue perdiendo popularidad hasta ser olvidada por el grueso de la sociedad, sus fanáticos y quienes conocen la historia del cine y de las historietas han ido conservando su recuerdo dentro de cajas, coleccionando revistas y pósteres. En el marco de su centenario, el Museo de Arte y Cultura Popular de Jalisco inaugura hoy una exposición que busca rememorar a la gran figura y a su legado a través de piezas de colección, revistas y otros objetos de la vida y la obra del jalisciense. La muestra se titula De la tira cómica a José G. Cruz, primer centenario.

En entrevista Jaime Aurelio Casillas Franco, el curador de la muestra, comentó a NTR que la razón de ser de la exposición, además de celebrar el primer centenario del personaje, es contar una figura poco conocida por las nuevas generaciones: “En el pasado fue un hombre muy celebrado y reconocido, él inventó y creó a El Santo en revistas, el cómic nació en 1954 en mayo y él inventó un proceso en el mundo de las historietas que era combinar el dibujo con fotografías y luego creó las fotonovelas. Es un personaje polifacético, un creador en todo el sentido de la palabra, fue actor, músico, guionista y argumentista de cine, muchas de sus historias fueron parte de la cultura del siglo 20”.

La exposición se divide en varias secciones como varias fueron las ramas en las que se desenvolvió en vida. Por una parte datos biográficos que arrojan luz sobre sus inquietudes, sus primeros diseños, incluso imágenes publicitarias que se usaron en cajas de cerillos, hasta carteles de grandes películas: revistas que datan de 1939, el primer número de El Santo, la máquina donde escribió los episodios, entre otras piezas de colección importante.

José G. Cruz comenzó a pintar desde muy joven, su familia notó de inmediato sus dotes para el dibujo, debido a la Guerra Cristera, que en muchas ocasiones inspiró sus obras, su familia tuvo que radicar en Estados Unidos un tiempo y fue en ese país que una maestra de la escuela le dio un premio por primera vez por su talento. Ya en su juventud se mudó a la Ciudad de México, en donde sus historietas cobraron gran importancia, sobre todo cuando las aventuras de El Santo, un luchador que apenas era conocido en el centro del país, le dieron la vuelta a todos los estados

Por su parte la señora Griselda Cruz, hija del difunto artista, comentó que el gran legado de su padre fue haber alfabetizado a una gran parte de la población: “Debido a la pobreza que vino después de las guerras y la guerrilla muy poca gente tenía educación, pero El Santo de inmediato llamó la atención de todos, porque supongo que se sentían identificados con las imágenes y las historias, además de que entonces las revistas en donde se publicaban eran mucho más accesibles que la televisión o el cine”.

Cuando la película tomada de su historieta salió a la pantalla grande y cobró la fama de la que aún goza, la figura de G. Cruz se fue haciendo transparente. A finales de los 60 tuvo un fuerte conflicto con Rodolfo Guzmán Huerta, quien personificaba en la lucha libre a El Santo, un conflicto que fue a los tribunales en donde ganaría Cruz. Después de ello, cuenta su hija, el caricaturista estaba cansado y se retiró, cerró su editorial, que llevaba su nombre y se fue a vivir a Beverly Hills a pintar, esta vez al óleo, hasta el final de sus días.

“Trabajó toda su vida y amó lo que hizo hasta el final, el legado que dejó es incuestionable y nos habla de un mexicano trabajador que soñó con grandes héroes”
Griselda Cruz, hija de José G. Cruz

Asiste
La exposición  De la tira cómica a José G. Cruz, primer centenario se inaugura hoy en punto de las 19:30 horas. La cita es en calle San Felipe 211, esquina Pino Suárez, Centro de Guadalajara. La entrada es libre


Cortesía: http://www.ntrguadalajara.com/  y Alejandra Carrillo