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sábado, 18 de agosto de 2018

Quien Fue Jose G. Cruz?

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Museo del Juguete Antiguo México, invita a sus actividades culturales, en esta ocasión se presentará una charla que trata de un ícono de la historieta mexicana, gran representante de la cultura popular nacional.
CONFERENCIA.
“Vida y obra de José G. Cruz”
Charla sobre la trayectoria de uno de los precursores de la foto novela en México. Recuento de las diferentes publicaciones en las que conocimos por primera vez las historias y aventuras de quienes se volverían iconos de la cultura popular mexicana, siempre bajo el nombre de:
Ediciones José G. Cruz presenta:
– Santo el enmascarado de Plata
– La India Maria
– La Tigresa
– Juan sin miedo
Entre otros inolvidables títulos, dignos de ser reconocidos y preservados, siendo el MUJAM un recinto que cuenta con un gran acervo de estas publicaciones originales y auténticas de su época.
Presenta:
Rubén Eduardo Soto Díaz.
Originario de Cuautla, Morelos (16 de septiembre de 1957). Firmando como SOTO se inició como caricaturista en 1975, en las revistas Insurgencia Popular, Interviú, Quecosaedro, y La Garrapata, publicaciones de corte político y humorístico. En 1985 en Morelos funda la revista de humor El Metiche. Entre 1988 y 1993, colabora en publicaciones del Sur de California y crea sus personajes “Los Entumidos” y “Herminio”. Ha colaborado en casi todos los diarios del Estado de Morelos con sus personajes “El Metiche” y “Dora la investigadora”. En diciembre del 2000 fundó en Cuautla con la ayuda de una gran cantidad de amigos, el Museo de la Caricatura y la Historieta “Joaquín Cervantes Bassoco”, mismo que hoy día tiene su sede en Anenecuilco, Mor. En 2008, su libro “Un paseo por la Historieta Mexicana” fue publicado en Argentina por admiradores de la historieta latinoamericana. Colaboró en 4 de los 11 tomos de la enciclopedia del comic mundial “Del Tebeo al Manga” publicada por Panini en Barcelona, España. Eduardo Soto es geólogo egresado del IPN. A partir de 2008, ha publicado en internet más de mil videos promoviendo sus caricaturas y el rescate de la memoria histórica de la historieta mexicana.
Inicia: 13:00 h.
Apto para toda la familia.
Museo del juguete MX
Dr. Olvera 15 col. Doctores del. Cuauhtémoc, ciudad de México.
Cortesía: http://museodeljuguete.mx y mujam

martes, 25 de julio de 2017

José G. Cruz y los años dorados de El Santo

Con motivo del 100 aniversario del nacimiento de José G. Cruz, artífice del Enmascarado de Plata, rescatamos este texto publicado en Comikaze #4 (marzo de 2009).



Si ponemos nuestra atención en la historieta mexicana de hace medio siglo es como si nos asomáramos a otro mundo… auténticamente toma sentido decir que esos eran otros tiempos. Y bueno, prácticamente todo ha cambiado desde entonces, pero en la historieta bien sabemos que fue demasiado lo que se perdió y parece que, al menos en mucho tiempo, no podrá generarse una escena parecida a la de entonces.
Conocer hoy en día los esfuerzos artísticos y la cotidianidad autoral de aquellos años se revela ante nuestros ojos como algo generado en otro mundo. Uno de los varios casos artísticos (aunque éste sigue siendo uno de los más extraordinarios) de aquella época es el de José Guadalupe Cruz (José G. Cruz en la rúbrica), autor multitalentoso del medio, quien a la postre ha sido cocreador de uno de los rostros más importantes del país: Santo, el Enmascarado de Plata.
Pero este personaje, de hecho, es sólo uno de los tantos esfuerzos multimedia concebidos por el pasmoso ehiperquinético talento de Cruz, autor de imaginación libre y desenfadada nacido en Teocaltiche, Jalisco, en 1917, y dueño de una precoz carrera profesional iniciada en 1934 (a los 18 años) con Dr. Benton, serial publicado en la revista Paquín.

Los inicios en el cine
Por un lado, Cruz es el irrefrenable historietista orquesta que escribe, dibuja y edita (por separado, a la vez, como se le antoje o se le permita) durante una carrera que abarca casi 40 años. Pero también, durante las primeras dos décadas en activo, es guionista y actor exitoso de más de 30 filmes (de los que sobresalen el relato gangsteril y de barriada), contando sobre todo con el realizador de culto Juan Orol como su colaborador. Para éste escribe, entre otras películas, El infierno de los pobresPerdición de mujeres Hombres sin alma, un intenso tríptico realizado en 1950, que surgió al adaptar la historieta Percal, del mismo Cruz. En estas cintas, Rosa Carminainterpreta a Malena, una voluptuosa pueblerina que sale de su sitio para bajar al infierno a manos del hombre, dos décadas antes que la interpretada por Mónica Bellucci.
Con Orol, Cruz dio muestra de una colaboración peculiar y tal vez adelantada a su tiempo con (entre otros filmes) el mencionado tríptico que se reforzó con las dádivas conjuntas del cine y la historieta. Pero así como con Orol, representante del cine negro mexicano por antonomasia, Cruz colaboró también en varias ocasiones con Chano Urueta, con quien en 1949 construyó el intenso y extraño filme de venganza Ventarrón, que también surgió de una pieza previamente desarrollada en historieta por Cruz.

Ahí es donde vemos ese lado dionisiaco, seductor y aventurero de José G. Cruz. Personajes como el hampón Tony Carmenta(protagonista de Cabaret Shangai, de Orol) o el exconvictoVentarrón, encarnado por David Silva) son prácticamente elalter ego sublimado de Cruz, artista que parece construyó sus personajes para, a través de ellos, vivir los mundos y posibilidades que realmente le importaban.
Pero ese mismo interés de Cruz parece que tocó las fibras demillones de lectores y espectadores, porque así como los filmes de Orol fueron muy exitosos, sus historietas comenzaron a ser de tirajes millonarios ante la respuestas del público. Cruz era un auténtico cronista del pueblo, a pesar de lo extraordinario de algunos de sus productos.
En el tercer y último tomo de la inconclusa y aplaudida investigación Puros Cuentos (Grijalbo, 1994), de Juan Manuel Aurrecoechea y Armando Bartra, se señala a 1943 como el año en que Cruz y Ramón Valdiosera (cada quien por su lado) crean el fotomontaje en México; adelantándose por cuatro años a los ejemplos italianos del fummetti, las cuales eran simples traslaciones estáticas de algunos filmes de la época.

Sabemos que en el caso de Cruz, por lo menos, la serendipia del fotomontaje se da ante la necesidad de entregar con mayor antelación una historieta, por lo que para lograrlo se le ocurre ayudarse con fotografías. Y aunque Cruz no fue un mal dibujante (de hecho, me parece que fue uno muy bueno), actualmente continúa siendo reconocido por la gran cantidad de posibilidades y logros que ofreció con el fotomontaje, en especial con El Enmascarado de Plata.
Fue así que en octubre de 1951 surgió Santo El Enmascaro de Plata, historieta escrita y publicada por Cruz, con el luchador personificado por Rodolfo Guzmán Huerta, marcando el inicio de una herencia nacional.
Al siguiente año, Cruz realizó con el director René Cardona un proyecto que le dio finalmente gloria y fortuna, el cual prácticamente cerró su vida: se trataba de la cinta El Enmascarado de Plata. Con Cardona, el historietista planeó crear un héroe que pudiese llevar una vida bipartita en el cine y en la historieta; que emulara tal vez algunas hazañas superheroicas, aunque siempre sería cercano al pueblo y sus necesidades reales. Cabe mencionar que en esa primera ocasión, El Santo fue interpretado por otro luchador: El Médico Asesino (fue hasta 1958 cuando se presentó la siguiente película del enmascarado, ya como la primera de una saga protagonizada por El Santo original).

En cuanto a la historieta, aparentemente escrita en su totalidad por Cruz, y montada por José Trinidad Romero y Horacio Robles, logró composiciones auténticamente inolvidables y simplemente bellas en su barroquismo y descubrimientos visuales. Santo, por su parte, compuso un héroe de loimposible en lo improbable, pues andando a nivel de suelo o brincando entre cornisas podía, igualmente, resolver cassos de vandalimso infantil que internarse en el auténtico quinto infierno, asegurándose de decir (en 1952) que, entre otros males, combate el de la piratería.
Más de 500 episodios de Santo, El Enmascarado de Platafueron publicados entre 1951 y 1980. Se llegó a editar tres veces por semana con un tiraje de 500 mil ejemplares por número, lo que arrojó millón y medio de piezas a la semana. ¿Dónde se encuentra toda esa historia? Desperdigada entre algunos coleccionistas y lejos de ver la luz nuevamente en un rescate editorial.

José G. Cruz murió exiliado en Los Ángeles a finales de los años 80. Su paso por la vida fue estruendoso, exitoso y único durante varias décadas. Pero hoy parece que sus logros son sólo materia de sueños lejos de concretarse en nuestro mundo material. Sí, larga vida al Santo… pero igualmente, tratemos de darle nueva vida a la obra de José G. Cruz.







Sobre Mauricio Matamoros Durán
Editor y traductor para DC Comics México y Vertigo Comics México,  durante dos décadas ha ejercido el periodismo, de la nota diaria a la crónica, el ensayo y la columna en más de una docena de importantes diarios y revistas como UnomásunoLa JornadaReformaEl UniversalRolling StonePlayboyLa MoscaConozca Más Cinemanía. Ha escrito un par de libros (uno dedicado a la figura y obra de Alan Moore, y otro elucubrando sobre las epifanías lovecraftianas en el cómic) y participado en el libro Reflexiones sobre cine mexicano contemporáneo (Cineteca Nacional, 2012). Fue Jefe de Información en Cineteca Nacional, donde cofundó y es coorganizador del ciclo de cine de horror Masacre en Xoco. Es coeditor y cofundador de la revista independiente sobre la cultura del horror en la narrativa:Belcebú.
Cortesía:http://www.comikaze.net/ y Mauricio Matamoros

martes, 4 de julio de 2017

Homenajean a precursor de cómic




GUADALAJARA, Jalisco.- El Santo trascendió a una dimensión casi mística. Cobijado por la imagen de la Virgen de Guadalupe y con dedicatoria directa a los más pequeños, la figura del icónico luchador se transformó en superhéroe de la mano de José G. Cruz.
El artista e ilustrador nacido el 31 de enero de 1917, en Teocaltiche, fue el creador de la historieta dedicada a El Santo, uno de los héroes mexicanos más reconocidos en el mundo, pero también el inventor del proceso editorial de combinar el dibujo y la fotografía para contar relatos populares en historietas y cómic, describe el curador Jaime Aurelio Casillas.
"Fue el creador de El Santo El Enmascarado de Plata como un argumento literario, pero también fue guionista, actor, diseñador, pintor e inventor de la fotonovela en la industria editorial no sólo mexicana, sino mundial", precisa Casillas.
El trabajo del jalisciense fue muy reconocido a medidos del siglo 20, pero su nombre cayó en el olvido, por eso se preparó la exposición "De Cómics a Historietas de José G. Cruz. Homenaje por su Primer Centenario" en la que se reúnen 350 piezas entre cómics, fotografías, libros ilustrados, pinturas y objetos personales de Cruz. A este homenaje se sumará una donación que la familia de Cruz hará a la Colección del Pueblo de Jalisco, un óleo que forma parte de la serie "Crujía D", que realizó en 1961.
"Hay algo que me conmueve mucho que es la falta de memoria y conciencia histórica sobre quiénes han hecho la cultura en Jalisco, quiénes han hecho la cultura popular en México y fácilmente las personas son olvidadas por eso el propósito es recordar la importancia del trabajo de José G. Cruz para la cultura popular mexicana", expresa Casillas.
La exposición inaugura este jueves a las 20:00 horas y estará hasta el 8 de agosto en el Museo de las Artes Populares (San Felipe, esquina Pino Suárez).
Cortesìa: REFORMA y https://www.elmundodeorizaba.com

lunes, 6 de junio de 2016

José G. Cruz y Santo El Enmascarado de Plata






Continuando con el conocido editor José G. Cruz y Santo, comentaremos lo siguiente: después del gran éxito que tuvo la historieta a lo largo de casi 26 años, la sociedad de estos personajes tocó a su fin. Sucedió que en el año de 1974, surgió un disgusto entre ellos, problema que desembocó en una demanda. 

El conflicto surgió a raíz de que José G. Cruz citó al Santo para tomar una serie de fotografías para la revista, solo que en esos momentos el Santo, dados sus múltiples compromisos tanto en presentaciones personales como por las películas, no disponía del tiempo suficiente para asistir a la sesión fotográfica.

 A José G. Cruz se le hizo fácil suplantar al personaje principal por un modelo que físicamente en nada se parecía al Santo y que nada tenía que ver con la lucha libre; tal vez los aficionados a éste deporte y los seguidores de la revista del Santo se acuerden de esto. 

Santo se molestó muchísimo por la salida fácil que el editor había encontrado y por el hecho de que en la revista aparecía un falso Santo y el personaje asesorado por un abogado acudió a clausurar la editorial de José G. Cruz, cosa que propició que éste denunciara al Santo argumentando que el Santo de su historieta nada tenía que ver con el luchador llamado El Santo. 

En plan de venganza, el editor publicó al Santo sin máscara, y así fue como la gente se vino a enterar de que tras la enigmática máscara plateada del legendario luchador El Santo, se escondía el rostro de Rodolfo Guzmán Huerta… 

Y así, en el año de 1974 terminó una gran amistad, que se iniciara en 1952 entre Santo, el ídolo de las multitudes y el editor José G. Cruz. 

En esta fecha nacieron dos ídolos y resulta bastante increíble, ya que por lo general, el que pierde la máscara se diluye en el anonimato, o como vulgarmente se dice, pasa a “ser del montón”… 

Con Black Shadow no sucedió así. Al haber perdido la máscara, salió ganando, ya que detrás de esa máscara que llamaríamos fúnebre, se escondía un verdadero ídolo, como lo fue Alejandro Cruz. 

Y a su vez el Santo confirmaba también su calidad de ídolo, y por consiguiente se convertía en verdugo de los enmascarados, ya que vendrían otros encuentros de Máscara VS Máscara de la misma importancia de este que les narramos contra Black Shadow, encuentros que en un cercano futuro serían contra El Halcón Negro, El Gladiador y El Espanto Primero… 

Esos encuentros han quedado escritos en letras de oro para gloria del hermoso y viril deporte de la Lucha Libre y deleite del aficionado. Vaya un saludo, Santo, donde quiera que te encuentres…

Humberto Pérez Flores, “El Águila Real” Colaboración de Antonio Santillán Pimentel

Desde aquí deseo agradecer a mi buen amigo el Maestro Antonio Santillán por enviarme este material nunca antes publicado, se te aprecia amigo, 

Bruno Bernasconi




jueves, 10 de marzo de 2016

José G. Cruz y Santo El Enmascarado de Plata







Continuando con el conocido editor José G. Cruz y Santo, comentaremos lo siguiente: después del gran éxito que tuvo la historieta a lo largo de casi 26 años, la sociedad de estos personajes tocó a su fin. Sucedió que en el año de 1974, surgió un disgusto entre ellos, problema que desembocó en una demanda.

El conflicto surgió a raíz de que José G. Cruz citó al Santo para tomar una serie de fotografías para la revista, solo que en esos momentos el Santo, dados sus múltiples compromisos tanto en presentaciones personales como por las películas, no disponía del tiempo suficiente para asistir a la sesión fotográfica.

A José G. Cruz se le hizo fácil suplantar al personaje principal por un modelo que físicamente en nada se parecía al Santo y que nada tenía que ver con la lucha libre; tal vez los aficionados a éste deporte y los seguidores de la revista del Santo se acuerden de esto.

Santo se molestó muchísimo por la salida fácil que el editor había encontrado y por el hecho de que en la revista aparecía un falso Santo y el personaje asesorado por un abogado acudió a clausurar la editorial de José G. Cruz, cosa que propició que éste denunciara al Santo argumentando que el Santo de su historieta nada tenía que ver con el luchador llamado El Santo.

En plan de venganza, el editor publicó al Santo sin máscara, y así fue como la gente se vino a enterar de que tras la enigmática máscara plateada del legendario luchador El Santo, se escondía el rostro de Rodolfo Guzmán Huerta… Y así, en el año de 1974 terminó una gran amistad, que se iniciara en 1952 entre Santo, el ídolo de las multitudes y el editor José G. Cruz.

En esta fecha nacieron dos ídolos y resulta bastante increíble, ya que por lo general, el que pierde la máscara se diluye en el anonimato, o como vulgarmente se dice, pasa a “ser del montón”… Con Black Shadow no sucedió así.

Al haber perdido la máscara, salió ganando, ya que detrás de esa máscara que llamaríamos fúnebre, se escondía un verdadero ídolo, como lo fue Alejandro Cruz. Y a su vez el Santo confirmaba también su calidad de ídolo, y por consiguiente se convertía en verdugo de los enmascarados, ya que vendrían otros encuentros de Máscara VS Máscara de la misma importancia de este que les narramos contra Black Shadow, encuentros que en un cercano futuro serían contra El Halcón Negro, El Gladiador y El Espanto Primero…

Esos encuentros han quedado escritos en letras de oro para gloria del hermoso y viril deporte de la Lucha Libre y deleite del aficionado. 

Vaya un saludo, Santo, donde quiera que te encuentres…

Humberto Pérez Flores, “El Águila Real”

Colaboración de Antonio Santillán Pimentel 

Desde aquí deseo agradecer a mi buen amigo el Maestro Antonio Santillán por enviarme este material, se te aprecia amigo,

Bruno Bernasconi
El Azote Venezolano